jueves, 31 de octubre de 2024

DR. CARLOS NARVÁEZ OBESO

En esta nota se presenta una breve biografía del Dr. Carlos Narváez Obeso, padrino de la promoción de médicos veterinarios 1970 de la UNMSM, en el marco de su sensible fallecimiento. Además, se incluye una entrevista realizada para VeteriNoticias en 2007 como homenaje a su legado. 

 

Dr. Carlos Narváez Obeso y sus ahijados 

Felipe San Martín H.

El 13 de diciembre de 2007, a los 90 años, falleció el Dr. Carlos Narváez Obeso. Nacido en Ascope, La Libertad, cursó sus estudios secundarios en el Colegio San Juan de Trujillo, y luego viajó a Argentina para estudiar Veterinaria en la Universidad Nacional de La Plata. Tras obtener su título de médico veterinario, regresó a Perú donde inició una carrera fructífera profesional.

Gran parte de su trayectoria estuvo vinculada a la academia. Fue profesor en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde estuvo a cargo de cursos como Patología Quirúrgica, Podología y Herrado, Clínica Ambulatoria, Medicina Operationia I (animales grandes) y Medicina Operationia II (animales pequeños). Durante 23 años (1958-1981), fue director de la prestigiosa revista Veterinaria y Zootecnia , siendo un incansable promotor de la difusión de la ciencia veterinaria en el país y de las actividades del gremio veterinario, ya que dicha revista fue su principal medio de expresión. Además, fue Miembro Titular de la Academia Peruana de Ciencias Veterinarias.

El Dr. Narváez también tuvo una destacada labor en el Ministerio de Agricultura, donde ocupó varios cargos importantes. Fue jefe del Servicio Veterinario Regional de Lima, de la Estación Cuarentenaria del Callao y director de la División de Sanidad Animal. Además, fue Asesor Médico Veterinario de la Secretaría Técnica del Ministerio de Agricultura, Inspector General de Incremento de la Producción y Productividad de la Pequeña y Mediana Agricultura de la Costa, y responsable de la Inspección y Control Pecuario a nivel nacional.

Hasta antes de su fallecimiento, el Dr. Narváez tuvo el honor de ser el veterinario peruano que asistió al mayor número de congresos de Medicina Veterinaria, tanto nacionales como internacionales. En 2004, fue especialmente reconocido en el Congreso Panamericano de Ciencias Veterinarias en Buenos Aires, Argentina. Dejó inconcluso un proyecto para escribir un libro sobre la historia de la Medicina Veterinaria, tema que lo apasionaba y del cual había publicado varios artículos en Veterinaria y Zootecnia . Además, fue coautor y coordinador del libro Conversando sobre la Historia de las Ciencias Veterinarias y la Ganadería en el Perú .

En 1970, los 18 egresados ​​de la Facultad de Medicina Veterinaria de la UNMSM le pidieron ser el padrino de su promoción, honor que ayudó de inmediato. Desde entonces, mantuvo una relación cercana y afectuosa con sus ahijados, mostrándose siempre preocupado tanto por sus éxitos como por sus dificultades. Su presencia y apoyo constante lo convirtieron en un padrino excepcional, al punto que la promoción afirmaba, en cada oportunidad, que su elección fue la más acertada.

A inicios de diciembre, la promoción Narváez Obeso se Reunión para compartir momentos de camaradería. Aunque no pudo acompañarnos, grabamos un video en el que cada uno de los integrantes le enviaba su saludo y palabras de aliento, agradeciéndole por su amistad y enseñanzas a lo largo de más de 35 años. Este video le fue entregado, aunque es posible que, debido a su delicado estado de salud, no llegue a verlo. No obstante, al escucharlo, me quedó la certeza de que todos compartíamos el mismo sentimiento hacia nuestro padrino: admiración por un hombre que dio tanto a su profesión, que cultivó verdaderas amistades y, sobre todo, que fue un hombre bondadoso y un ejemplo de vida.

Descansa en paz, querido padrino.

 


LA ENTREVISTA

¿Por qué decidió por la carrera de Medicina Veterinaria?                                    

Yo nací en la preciosa ciudad de Trujillo en la que realicé mis estudios primarios y secundarios en el legendario Colegio Nacional San Juan y aquel entonces, vivía en el barrio La Unión, dónde teníamos un establecimiento comercial, a pocas cuadras, en el fundo El Palmo. mi familia y otras familias mantenían vacaciones lecheras. Recuerdo que en una ocasión se presentó el carbunco bacteridiano o fiebre carbonosa ocasionando la muerte de varios animales. Esta ocurrencia despertó mi interés por conocer acerca de la enfermedad que afectaba al ganado.

 ¿Cómo llegó a estudiar en Argentina en la Facultad de Medicina?

Veterinaria más antigua de Sudamérica y cuáles son sus principales

¿Recuerdos?

Como aspiraba estudiar Medicina Veterinaria y aun residía en Trujillo, mi hermano mayor Víctor, quien estudiaba Medicina Humana en la Facultad de Medicina de San Fernando, hizo las averiguaciones del caso y al ver que no era posible realizar en esa época los estudios de Medicina Veterinaria. en el país, debutó contacto con el Secretario de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional de la Plata, de la República Argentina y así me enteré de los requisitos que debería cumplir. Con la anuencia de mi señora madre realicé el viaje a Argentina para estudiar la profesión a la que dedicaría mi vida. El viaje en si fue realizado de acuerdo con el siguiente itinerario: Salaverry-Callao por barco, Callao-Mollendo por barco, Mollendo - Puno por tren, Puno -Guaqui, Bolivia, por barco, Guaqui – La Paz por tren, La Paz – Buenos Aires, Argentina, por tren y Buenos Aires – La Plata por tren.

Entre mis recuerdos está el día en que el Profesor de Patología Médica solicitó que se pronunciaran quienes deseaban ser Ayudante para las prácticas de Patología Médica. Nos presentamos cinco y tuve la suerte de salir seleccionado. No obstante, dicha selección, inicialmente surgió un problema porque El Centro de Estudiantes presentó un reclamo aduciendo que no debería haber sido seleccionado a un extranjero. Sin embargo, el impase fue rápidamente resuelto al responder el Profesor al Centro de Estudiantes, de manera contundente, expresando que «todos son estudiantes y no se trata de nacionalidades». El comedor de estudiantes era de autoservicio y nos entregaban 30 boletos que comprábamos y que debían servir para que uno pudiese almorzar durante todo el mes. Si el dinero no alcanzaba se adquirirían boletos para un menor número de días, pero no solían faltar los amigos que prestaran hasta que la remesa de dinero llegase desde casa y evitar el ayuno forzoso.

¿Qué personalidades de la Medicina Veterinaria recuerdan a usted de

la Facultad en la Universidad La Plata, Argentina?

Recuerdo con admiración al Dr. Osvaldo A. Eckell, Vicedecano y Profesor Titular de Patología Médica quien es autor del libro «Veterinaria Práctica - Enfermedades del Ganado» y que me dirigió en la preparación de mi tesis titulada «Investigaciones sobre la Patogenia de la Hemoglobinuria» Paroxística» presentada para optar el título de Doctor en Medicina Veterinaria. Igualmente, al Dr. Antonio Pires lo recuerdo por sus clases que captaban la atención de todos nosotros como si estuviésemos hipnotizados y que siempre las ilustraba con diapositivas sobre los diversos aspectos de la Patología Quirúrgica, la Cirugía de Animales Grandes y la Podología, incluyendo el herrado normal y terapéutico. Igualmente, al Dr. Oscar Cler quien fue el Jefe de Animales Pequeños y de Clínica Ambulatoria de Animales Grandes.

 ¿ Cómo compararía aquellos años de estudiante con los actuales?

Es difícil hacer la comparación por cuanto para mí, los años actuales no son los que se viven en La Plata, sino los que he compartido con mis alumnos en el Perú, en la Facultad de Medicina Veterinaria, desde su antiguo local en la sede en Las Palmas y después, en Cahuachi. Indudablemente el Perú y Argentina se enfrentan problemas vinculados con las Ciencias Veterinarias similares, como por ejemplo en lo que respeta a algunos programas sanitarios, medidas de investigación, la aplicación de sanitarias dentro del proceso de globalización del comercio mundial y problemas particulares en que se diferencian mucho uno del otro país, como aquellos vinculados a especies animales domésticas y de vida silvestre y su salud, como el caso de los camélidos sudamericanos.

Hoy, con la generalización del uso de la computadora y el acceso a las redes de información y comunicaciones, el estudiante de nuestra Facultad tiene posibilidad de obtener, y con la mayor actualidad, el conocimiento de lo que ocurre en el mundo, casi al momento. de producirse los hechos y de difundirse los resultados de los trabajos. La introducción de nuevos instrumentos como el llamado análisis de riesgo, con el que se ha incorporado tecnología que se han desarrollado en profesiones como las de las ingenierías y que han avanzado tanto en lo que concierne a la salud animal y la salud pública veterinaria, permiten optar por soluciones que mitigan los riesgos en grado que antes no era posible. Los adelantos en lo referente a las pruebas de laboratorio y métodos analíticos y en su interpretación casi han sobrepasado lo que se hubiera podido imaginar cuando era un estudiante en la Facultad de Medicina Veterinaria en La Plata. Sin embargo, hay que reconocer que el estudiante de hoy enfrenta enormes y nuevos desafíos al haber ampliado el campo de acción de las Ciencias Veterinarias enormemente, si bien hay una distorsión que pienso que debería ser corregida, al estarse dedicando en muchísimos países, al igual. que en el nuestro, el mayor esfuerzo a la medicina y cirugía de las mascotas, restando esfuerzos y recursos que se necesitan, urgentemente, para afrontar el nuevo y vasto campo de las modernas Ciencias Veterinarias.

 ¿Cómo fueron su retorno y sus primeros años en el ejercicio de la profesión en el Perú?

 A mi regreso al Perú ingresé a trabajar al Ministerio de Agricultura en la División de Sanidad Animal, y mis principales tareas estuvieron vinculadas con la realización de las pruebas diagnósticas de la tuberculina y de aglutinación del antígeno  Brucella abortus  que se practicaba a cada bovino que iba a ser movilizado, por cuanto sólo se autorizaba el traslado de aquellos negativos. Controles similares y aún más rígidos se exigían a los animales de importación las pruebas diagnósticas se repetían durante el control en las Estaciones Cuarentenarias, la principal de todas era la del Callao, destinada a los animales importados para reproducción. También, las campañas contra las principales enfermedades infecciosas del ganado y de las aves y la realización de la vacunación en aquellas en que era recomendable tal medida.

En el caso de los bovinos, en la cuenca lechera de Lima se realizó la vacunación contra la fiebre aftosa, en que se utilizaba vacuna elaborada con diversa tecnología, habiendo unas cuya dosis vacunal era enorme 50 ml, por vía subcutánea, por lo que había que inyectarse en la línea superior delante de la cruz. La había también intradérmica de 2ml por dosis. El Instituto Nacional Anti aftoso comenzó a elaborar vacuna trivalente anti O - A - C que se aplicaba subcutáneamente en dosis de 10 ml, la que después se redujo a 5 ml. Poco después, me encargaron las campañas de erradicación de la Tuberculosis ovina y la Brucelosis Bovina y la elaboración de los reglamentos respectivos, Así como de la vacunación contra la brucelosis con la Vacuna Cepa 19 aplicada en las terneras, encargando la fabricación de aretes de seguridad. para la identificación permanente de las terneras vacunadas. Al mismo tiempo, ingresé como Profesor Auxiliar en la Facultad de Medicina Veterinaria, tomando a mi cargo el curso de Patología Quirúrgica I y II. También asumí la clínica ambulatoria con los estudiantes para familiarizarlos con la realización e interpretación de las pruebas diagnósticas de la Tuberculosis Bovina y de la Brucelosis Bovina y con las vacunas rutinarias que se practicaban en la Cuenca Lechera de Lima.

¿Cómo fueron sus contactos con la docencia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y que profesores de aquellos tiempos le impresionaron positivamente?

Recuerdo que percibí desde mi ingreso que estaba en un centro docente de nivel superior en el que se vivía una experiencia diferente al que había tenido en Argentina. Tanto los Profesores como los alumnos se encontraban imbuidos de un espíritu de superación que les permitía afrontar con éxito, dificultades que posiblemente en otra Universidad los hubieran conducido al desaliento. No en nuestra Facultad, cada uno se esforzaba mucho más para destacarnos  no sólo en la vida universitaria, sino en lo que se vislumbraba para el Perú, cuando en muy pocos años los nuevos graduados y la influencia de la Facultad se sintiese por todo nuestro territorio. . Fruto de ese espíritu fue el que muy pocos años después de creada nuestra Facultad organizase en 1951 el Primer Congreso Panamericano de Ciencias Veterinarias que, con tanto éxito, se llevó a cabo en Lima con la participación de los más prestigiosos Médicos Veterinarios del Continente y de visitantes europeos.

Quizás, lo que más me impresionó en la Facultad, al menos inicialmente, fue la enorme previsión de sus impulsores para formar docentes en las mejores Universidades del extranjero. Estaban llegando los primeros que habían sido comisionados con dicho propósito por el Dr. Aurelio Málaga Alba, desde la que había sido Escuela Militar de Ciencias Veterinarias, grupo que estuvo integrado por los Doctores Juan Figueroa Infante, José Santiváñez Morales, Humberto Ruiz Urbina y Eulogio. Consiglieri. También, es de señalar que el Primer Decano de la Facultad Dr. José Santiváñez Morales, continuó este programa de formación de docentes, gestionando recursos de la Fundación Rockefeller e igualmente lo hizo y lo amplió después, el Dr. Teodoro Ramos Saco, quien llegó a la Facultad después de recibir su título de Médico Veterinario en los Estados Unidos, habiendo optado años antes el de Ingeniero Agrónomo, en la Escuela Nacional de Agricultura de La Molina.

Es casi imposible no considerar a todos los que ejercieron la docencia en aquel entonces, además de los que él señaló. De nuestra profesión recuerdo con mucho agrado a los Doctores Marek Racower, Julio Alencastre Alvarado, Helmuth Kafka, Edilberto Suárez y de otras profesiones como los Médicos Cirujanos Doctores Julio Pons Muzzo, Alberto Cuba Caparó y poco más tarde, Mauricio San Martín Frayssinet. En todos ellos pude percibir grandes conocimientos y sobre todo una voluntad de entrega para logar los profesionales de la calidad que el Perú necesitaba con urgencia.

¿De las autoridades universitarias que conocieron en la Facultad de

¿Quién guarda un recuerdo especial?

Tengo un recuerdo especial por el Dr. Juan Espinoza Blanco quien presidió La Comisión de Ingreso a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En este proceso de admisión me desempeñe como Coordinador con la colaboración de la Dra. Sonia Calle, de quien guarda un grato recuerdo. Del Dr. Felipe San Martín Howard guarda muchísimos y muy gratos recuerdos. Quizás uno importante y reciente fue por sus sabias sugerencias y orientación en la preparación y edición del libro «Conversando sobre la Historia de las Ciencias Veterinarias y la Ganadería en el Perú. Del Dr. Elmo de la Vega Díaz quien tuvo gestiones muy destacadas y destacables como Decano de la Facultad de Medicina Veterinaria, en que previó la necesidad de extender fuera del ambiente urbano las actividades del Instituto de Zootecnia para lo cual que gestionó e hizo efectiva la compra del fundo El Taro, ubicado en Huaral con más de 30 hectáreas y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos tanto como Director de Operaciones de Mantenimiento, como en la Dirección de Economía. Al Dr. Javier Barúa Castañeda Excelente profesor de Bioquímica y Nutrición Animal quien además representó a la Facultad con gran brillantez en numerosas comisiones.

¿Cuál es su impresión sobre la Medicina Veterinaria actual y qué?

¿futuro avizora?

Como expresé anteriormente el desarrollo científico y tecnológico ha sido espectacular y entre las profesiones de avanzada, sin duda las Ciencias Veterinarias están entre las que lideran los avances que se van logrando. Pero los nuevos campos que día a día se le abren son inimaginables y si se deja transcurrir un poquito el tiempo, como si fuese estático, «que difícil puede ser el recuperar el paso». Los problemas de salud de la fauna silvestre son cada vez más acuciantes y no solo se refieren al estado de tan vasta fauna silvestre, sino que tienen gran importancia en muchas áreas, incluyendo la de la epidemiología de las zoonosis, como se ha visto en la epidemia aún muy activa de influenza/gripe aviar altamente patógenaH5N1, que se ha desplazado en grandes distancias entre continentes, con aves acuáticas migratorias. Igualmente, importante es la salud y patología de los animales acuáticos: peces, moluscos y crustáceos. Ni que decir de la inocuidad de los alimentos, en que la profesión médico veterinario es requerida cada vez más. Recordemos que hace unos años se limitaba a la inspección en pie del ganado para matanza, la inspección post mortem de sus carnes, el dictamen de las inspecciones y su ejecución, así como la higiene de la carne fresca. Todos estos últimos campos tienen relación directa con una adecuada inserción dentro del comercio mundial para contribuir eficaz y competitivamente al desarrollo.

CONCURSO CON RESPUESTAS CORTAS

¿A qué persona admira más?

A mi señora Madre Rosa Elvira Obeso porque me apoyó en mi profesión y en la superación de las dificultades que surgieron durante mi vida, determinando sin embargo que dicho apoyo, no interfiriese de manera alguna, con el aprendizaje que necesité de vivir las experiencias gratas y las menos gratas también. Lo hizo con la mayor dedicación hasta sus últimos días.

¿Qué personaje de nuestra historia le hubiera gustado conocer? 

Al Almirante don Miguel Grau Seminario porque fue un héroe extraordinario en la historia mundial, por su humanidad ilimitada en la victoria y su sacrificio máximo, sin duda alguna, cuando los valores morales más altos se lo requerían, al enfrentar a enemigos bélicamente muy superiores, sin posibilidades de victoria.

¿Qué libro le gustaría recomendar su lectura?

Creo y recomiendo que todo peruano que aún no lo hay hecho, lea la Historia de la República del Perú (1822 – 1933) por el Dr. Jorge Basadre Grohmann

¿Qué película le agradó más?

«Los Diez Mandamientos» y «El Dr. Zhivago»

¿Qué cualidades aprecia más en la gente?

La lealtad, la honradez, la fidelidad y el respeto. 

¿Qué es lo que más le desagrada a las personas?

La hipocresía.

¿Cuál es la expresión verbal más usada cuando está molesto y cuál cuando está alegre?

Cuando estoy molesto: no me friegas y cuando estoy alegre ¡magnífico!

¡Y qué bien!

¿Cuándo deja esta vida que le gustaría que le diga Nuestro Señor?

Bienvenido, aquí estarás con tus amigos.

lunes, 21 de octubre de 2024

ESCUELA PROFESIONAL DE MEDICINA VETERINARIA – UNIVERSIDAD NACIONAL SAN CRISTOBAL DE HUAMANGA

 Con la colaboración del Dr. Guevara, ex docente del Programa Profesional de Medicina Veterinaria de la UNSCH, se describe la historia de la creación de la octava escuela pública de medicina veterinaria en el país, ubicada en la sierra central.



ESCUELA PROFESIONAL DE MEDICINA VETERINARIA – UNIVERSIDAD NACIONAL SAN CRISTOBAL DE HUAMANGA

Dr. Jorge Guevara V.

Dr. Felipe San Martín H

La Universidad Nacional Mayor de Huamanga fue fundada con categoría de Real y Pontificia, el 3 de julio de 1677, refrendada el 21 de diciembre de 1680 por el rey Carlos II de España. Su creación también contó con la confirmación del Papa Inocencio XI, mediante Bula Pontificia.

La  Universidad , está ubicada en la ciudad que los españoles fundaron en 1540 con el nombre de  San Juan de la Frontera de Huamanga , hoy conocida con el nombre de Ayacucho. Con sus más de 300 años de historia es considerada como la segunda universidad fundada de forma oficial en el Perú.

Después de los primeros 200 años de funcionamiento ininterrumpidos la universidad fue clausurada en 1876 (entre otras universidades como las de Trujillo y Puno), por problemas políticos y económicos en el país. En 1883, el Gral. Andrés A. Cáceres ordenó mediante un Decreto la reinstalación de la Universidad. pero en 1885 a los pocos años de funcionamiento se dispuso su cierre que en 1886 refrendó el Congreso de la República.

Luego de varios años, por mandato de la Ley 12828, promulgada el 24 de abril de 1957 debido a la presión de toda la comunidad ayacuchana nuevamente se reabre la universidad con el nombre de Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (UNSCH), reiniciando sus labores. . académicos el 3 de julio de 1959. Actualmente la UNSCH cuenta con nueve facultades y 28 escuelas profesionales.

Luego de la reapertura en la UNSCH se crea la Facultad de Ciencias, con carreras profesionales con el nombre de institutos, entre ellos, el Instituto de Agronomía y Zootecnia, cuyos egresados ​​obtuvieron el título de Ingeniero Rural.

La Ley universitaria 17437, promulgada en 1968, introduce cambios importantes en las instituciones universitarias del país, sustituyendo el régimen de Facultades por el de Programas Académicos que inician su funcionamiento en 1969. Así, se crea el Programa de Agronomía que expide el título de Ingeniero Agrónomo.

En 1984 se promulga la Ley universitaria 23733, que restablece el sistema de Facultades en las universidades, y se crea la Facultad de Ciencias Agrarias, con la Escuela Profesional de Agronomía, cuyos egresados ​​seguían obteniendo el título profesional de Ingeniero Agrónomo.

En la Facultad de Ciencias Agrarias, el 26 de enero de 1996, se crea  la Escuela Profesional de Medicina Veterinaria (EPMV), debiendo reconocer, por ser impulsores de la creación de esta Escuela, a los médicos veterinarios Jorge Adolfo del Campo Cavero+, quien más tarde fuera rector de la UNSCH, Alfredo Córdova López, Francisco Vera Colona, ​​Carlos Alberto Piscoya Sarmiento y Florencio Cisneros Nina, profesores entonces de la Escuela Profesional de Agronomía.   

Inicialmente el funcionamiento de la EPMV tuvo como sede la Provincia de Huanta – Ayacucho, en un Centro Experimental con Animales de Producción, siendo el primer Director de Escuela el MV. Carlos Piscoya Sarmiento. Después de tres años de funcionamiento en la sede de Huanta, la Escuela se trasladó al campus universitario de la sede central en Huamanga, donde funciona en la actualidad. En esta sede funcionó provisionalmente el Laboratorio de Sanidad Animal, donde luego se construyó un pabellón con laboratorios y aulas para la EPMV, que se inauguró el 2005.

Los directores de la EPMV desde su creación han sido: Carlos Piscoya Sarmiento, Jorge Adolfo del Campo Cavero+, Oscar Vera Colona, ​​Alfredo Córdova López, e Ing. Wilber Quijano Pacheco. Actualmente, el director de la Escuela es el Mg. MV. Florencio Cisneros Niña.  

La EPMV de la UNSCH tiene como Misión ser una unidad académica formadora de profesionales competentes con conocimientos científicos y tecnológicos en el campo de la salud animal, producción pecuaria y la salud pública; con capacidad creativa, innovadora y principios éticos, comprometidos con el desarrollo sostenible regional y nacional. Así mismo, tiene como Visión ser una Escuela líder, reconocida nacional e internacionalmente por su excelencia académica y con profesionales egresados ​​identificados con la innovación, investigación científica, avance tecnológico, sensibilidad social y calidad de servicio; interrelacionada con instituciones de prestigio.  

Los objetivos de la EPMV son el de formar profesionales con visión humanista, científico-tecnológica y calidad académica, con conocimientos en el campo de la salud, producción y nutrición animal, salud pública, control de calidad de alimentos y farmacia veterinaria.

El perfil profesional de los egresados ​​​​son el de fomentar la investigación científica y tecnológica orientada a la creación y mejoramiento de tecnologías del sector, administrar programas de salud animal y desarrollo pecuario, a mediano y largo plazo, en el ámbito regional o nacional. preservar la salud pública y controlar la calidad de alimentos de origen pecuario y orientar y asesorar a ganaderos y comuneros en los aspectos de explotación pecuaria.

VÍDEO DE LA EPMV-UNSCH

 



jueves, 17 de octubre de 2024

DR. JAVIER BARÚA CASTAÑEDA

Se presenta una breve reseña biográfica del Dr. Javier Barúa Castañeda, profesor emérito de la UNMSM, quien fuera responsable de la asignatura de Bioquímica y Jefe del Laboratorio de Bioquímica, Nutrición y Alimentación Animal en la Facultad de Medicina Veterinaria .



DR. JAVIER BARÚA CASTAÑEDA

Felipe San Martín H

El Dr. Javier Barúa Castañeda, distinguido profesor de la Facultad de Medicina Veterinaria (FMV) de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), nació en 1922 en Lima. Realizó estudios secundarios en el Colegio Champagnat de Miraflores e ingresó a la Escuela Nacional de Ciencias Veterinarias en 1945 como alumno becado de la Benemérita Guardia Civil (BGC), donde se formó como cadete en sus años de estudiante. En 1948 se graduó como Alférez de la BGC, destacándose en su breve carrera en Lima y provincias. Aunque finalizó sus estudios en 1949, debido a sus responsabilidades en la BGC, obtuvo los grados de bachiller y médico veterinario en 1952.

Durante la etapa universitaria, el Dr. Barúa demostró una temprana inclinación por la docencia, asistiendo al profesor Julio Pons Musso, médico encargado de las cátedras de Fisiología Animal y Bioquímica. Tras el fallecimiento prematuro del Dr. Pons Musso, el Dr. Barúa se hizo cargo de la cátedra de Bioquímica. Al obtener su título profesional, fue nombrado docente auxiliar de la facultad a través de un concurso, decidiendo renunciar a su carrera como oficial de la Guardia Civil para dedicarse a la enseñanza.

En 1954, gracias a una beca de la Fundación Rockefeller, el Dr. Barúa ingresó a la Universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York, EEUU, donde obtuvo el grado de Master of Science en 1956, con énfasis en Nutrición Animal. En 1962, fue asignado al Laboratorio Nacional de Oak Ridge,  Tennessee, EEUU, donde investigó sobre el efecto de la energía atómica en la conservación de los alimentos, permaneciendo allí hasta 1964.

Además de ser responsable de la cátedra de Bioquímica y Nutrición Animal en la FMV, fue jefe del laboratorio del mismo nombre, Coordinador del Departamento de Producción Animal y miembro de la comisión que fundó el Instituto Veterinario de Investigaciones Tropicales y de Altura (IVITA). También tuvo funciones destacadas como jefe de Recursos Humanos y miembro de la Comisión de Admisión en la UNMSM. Por su destacada labor docente la UNMSM lo distinguió como Profesor Emérito.

El Dr. Barúa también estuvo profundamente comprometido con el gremio médico veterinario en el Perú. En representación de la Asociación de Médicos Veterinarios del Perú formó parte de la comisión que preparó el reglamento de la ley N.º 13679, sobre el ejercicio de la Medicina Veterinaria y contribuyó a la redacción del código deontológico y el reglamento de la ley N.  16200, que creó el Colegio Médico V eterinario del Perú. También integró la primera junta directiva del Consejo Nacional del Colegio Médico Veterinario.

Después de su jubilación en 1980, el Dr. Barúa trabajó como asesor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Educación Veterinaria en Georgetown, Guyana. Además, fue miembro del directorio del Banco de Fomento Agropecuario del Perú y organizó el Laboratorio Central de Control Productos e Insumos en el Ministerio de Agricultura,  que se convirtió en una pieza clave para el control de calidad de alimentos para animales en el país.

Como docente, investigador y gestor, el Dr. Barúa destacó por su integridad y humanidad. Fue maestro y amigo de sus alumnos, conocido por su carácter firme, especialmente cuando se trataba de mantener el orden en el aula. Sus investigaciones en nutrición animal dieron lugar a numerosas publicaciones.

Quien suscribe esta nota tuvo el privilegio de contar con el Dr. Barúa como profesor de Bioquímica y como primer jefe en el Laboratorio de Bioquímica, Nutrición y Alimentación Animal de la FMV. Guardo con especial cariño el recuerdo del cálido almuerzo de despedida en su honor tras su retiro, en el que nos exhortó a cultivar la tolerancia y a no permitir que los conflictos entre colegas interfirieran en nuestra vida profesional y personal. Nos recordó, con su sabiduría característica, que ni nosotros ni la institución debíamos sufrir las consecuencias de tales diferencias.

El Dr. Barúa fue esposo de María Rosa García Calderón con quien tuvo tres hijos, Javier Francisco, María Rosa y Patricia y que falleciera en 1973. Años después se volvió a casar con la Sra. Ana Hernández. El Dr. Barúa falleció en agosto de 1998.

Referencias

·         De la Vega, Elmo. 1998. En Memoria . Dr. Javier Barúa Castañeda (1922-1998). Rev. Cien. Veterinario. 14(2)20.

·         Narváez Carlos, Terry Teodorico, Lora César, Meinhold Gunter y Ponce Ramón. 2005. Conversando sobre la historia de las ciencias veterinarias y la ganadería en el Perú. Ed. Facultad de Medicina Veterinaria de la UNMSM, 331p)